>Discopatía degenerativa lumbar(enfermedad discal degenerativa)

La degeneración o desgaste de los discos intervertebrales lumbares (discopatía degenerativa) es la causa mas frecuente de dolor de espalda.

La degeneración discal es un proceso natural debido a la edad por la pérdida en contenido de agua del núcleo discal, con la consiguiente disminución de elasticidad, limitación funcional y, en ocasiones, dolor.

La discopatía degenerativa se manifiesta por dolor y rigidez lumbar que aumenta con el movimiento, permanecer sentado o de pié, al toser, estornudar, inclinarse hacia delante o levantar pesos.

La evolución es muy variable de unos pacientes a otros. Lo habitual es que en una situación de dolor lumbar diario se producen episodios de diferente duración de agudización del dolor con incapacidad acompañante. Estos episodios pueden ser la traducción de “roturas” del anillo discal.

En ocasiones, se produce la aparición de dolor irradiado hacia la pierna, tipo “descarga”, hasta los dedos del pié, se trata de un dolor ciático. Esta situación puede ser debida a la producción de una Hernia Discal.
El diagnóstico se establece con la Resonancia Magnética, que nos permite valorar el grado de degeneración discal, la presencia de hernias discales y el estado de las raíces nerviosas y la médula.

El tratamiento de la discopatía degenerativa depende del momento y de la intensidad del dolor y debe estar encaminado a reducir el dolor, la duración de los brotes y prevenir los mismos. Es fundamental evitar el sobrepeso y no fumar.
Este tratamiento se basa en 4 actuaciones: el conocimiento del problema, la higiene postural, el deporte aeróbico y el tratamiento del dolor. (ver apartado: DOLOR LUMBAR Y CIATICO).

En determinadas ocasiones, agotados todos los tratamientos conservadores, puede valorarse la cirugía. La cirugía consiste en la liberación de las estructuras nerviosas comprimidas (raíces) y en la fijación los espacios afectados mediante implantes metálicos (tornillos y barras). El objetivo de la cirugía es la anulación completa de la movilidad en el disco o discos afectados y conseguir una fusión entre las vertebras (artrodesis).

La degeneración o desgaste del disco es consecuencia de que el ser humano camina sobre dos pies y erecto, con la columna totalmente recta. Esta condición hace que los discos inferiores lumbares sufran impactos continuamente al levantar y llevar pesos, caminar, correr o, simplemente, al permanecer de pie o sentado.
La degeneración discal es un proceso natural debido a la edad por la pérdida en contenido de agua del núcleo discal. Dicho disco va perdiendo elasticidad y la capacidad de absorber impactos (amortiguación). Progresivamente se colapsa (pinzamiento discal) y aumenta el riesgo de roturas sucesivas y de sufrir hernias discales.

A partir de los 30-35 años, el disco intervertebral comienza a perder poco a poco su contenido en agua. La consecuencia es la menor elasticidad del disco (menor capacidad de amortiguación) y la progresiva pérdida de altura del mismo. 

Este “pinzamiento” produce que las articulaciones posteriores comiencen a degenerarse también.

.- Esquema de degeneración del disco y de las articulaciones posteriores.

Esquema de degeneración del disco y de las articulaciones posteriores.

Diferentes grados de degeneración discal

Diferentes grados de degeneración discal

Discopatía asocida a hernia discal.

Discopatía asocida a hernia discal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todo este proceso puede ser totalmente indoloro o asintomático, o bien puede producir dolor lumbar crónico de diversa intensidad e incapacidad muy variable. A veces se producen episodios de dolor lumbar agudo (lumbalgia) e incluso ciática.

Las personas que sufren de lumbalgia por discopatía degenerativa pueden experimentar alguno de los síntomas siguientes:

-La lumbalgia se intensifica al inclinarse hacia delante o al levantar un objeto.

-Permanecer sentado o estar de pie puede agravar el dolor.

-El dolor de espalda va y viene, con días buenos y malos.

-El dolor puede extenderse de la espalda, a la nalga o parte exterior de la cadera.

La descripción de estos síntomas por un paciente joven puede orientar a la sospecha de dolor de origen discógeno.
La exploración definitiva es la Resonancia Magnética, que nos permite valorar el grado de degeneración discal, la presencia de hernias discales y el estado de las raíces nerviosas y la médula. También nos informa sobre estado de los ligamentos y grado de degeneración de las articulaciones posteriores.

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 Diferentes imágenes de Resonancia Magnética de Discopatías Degenerativas.